Investigación

El INM hace historia en el Día Mundial de la Metrología

Edwin Cristancho Pinilla, PhD, Director General Instituto Nacional de Metrología

Por: Edwin Cristancho Pinilla, PhD

Director General Instituto Nacional de Metrología (INM)

No todos los días ni todos los años podemos contarle al país y al mundo que la forma de medir algunas unidades básicas que siempre han hecho parte del desarrollo científico, tecnológico y de la vida cotidiana de todos los ciudadanos, ha cambiado. A partir del este 20 de mayo, comenzará a aplicarse la redefinición del Sistema Internacional de Unidades (SI) luego de lo aprobado en París en noviembre del año pasado en el marco de la 26ª Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM).

Estos cambios son sin duda un hito en la historia de la ciencia y la tecnología en tiempos en que el acceso a la información y sus herramientas están a solo un clic de distancia.

Para el Instituto Nacional de Metrología (INM), la máxima autoridad en medidas del país significa un compromiso con la promoción del correcto uso del lenguaje del SI, tanto en el sector productivo, como en la formación de ciudadanos. En la escuela nace el buen uso y aplicación de las unidades de medida básicas como son: el kilogramo, el metro, el segundo, el mol, el ampere, el kelvin y la candela.

El SI es un sistema coherente de unidades que permite cuantificar cualquier propiedad medible de interés (ej. masa, volumen, potencia, densidad, viscosidad, temperatura, etc.) en los campos de la investigación, la industria, el comercio, la salud, el medio ambiente, entre otros. Hay que ser claros en señalar que no es un sistema estático, por el contrario, evoluciona todo el tiempo adaptándose a las necesidades de la sociedad.

Antes de la decisión de noviembre de 2018, unidades como el kilogramo se definían por medio de un “pedazo de metal” y este tenía riesgo de cambios en su masa ya que estaba sujeto a factores ambientales (humedad, residuos de polvo), o incluso a su pérdida o destrucción, como puede ocurrir durante una guerra. Ahora esas piezas, algunas de acero inoxidable y otras de platino e iridio, o también de silicio, serán desplazadas por experimentos que reproducen una constante universal. Así, serán válidas en todo el universo y continuarán evolucionando en la historia.

El kilogramo, el ampere, el kelvin y el mol son las unidades que serán redefinidas bajo valores numéricos establecidos para las constantes de Planck, de la carga elemental del electrón, de Boltzmann y del número de Avogadro, respectivamente.

Pero la pregunta es ¿el ciudadano de a pie se verá afectado por estos cambios? La respuesta es no. ¿Un kilogramo de arroz costará más en las tiendas de barrio por esta redefinición? Por supuesto que no, seguirá teniendo el mismo valor y ningún cambio se puede justificar por la redefinición del kilogramo. Su nueva definición no generará cambios en su uso habitual y/o comercial. Solo en los laboratorios especializados que miden en minúsculas partículas como un nanogramo, es decir, la mil millonécima parte de un gramo, se podrá apreciar el cambio.

El uso adecuado del lenguaje metrológico, que es universal y por tanto cubre regiones, naciones y continentes, es indispensable para crear y fomentar una cultura metrológica que acerque a expertos, académicos, estudiantes y público en general al correcto uso del Sistema Internacional de Unidades (SI), base de todo lo que se puede medir y a su vez mucho de lo que podemos ver, oler, palpar o sentir en nuestras vidas.

Así, algunos ejemplos del uso inadecuado del lenguaje asociado al SI los encontramos al referirnos a la temperatura, el peso o el volumen. Hablamos de grados Celsius y no centígrados cuando nos referimos a la temperatura del medio ambiente, de kilogramos y no kilos o de litros en vez de galones, esta última una medida de origen inglés que ni siquiera en el Reino Unido se usa.

Esperamos que en un futuro cercano todos los surtidores de gasolina del país midan el volumen por litros. La mayoría de los vehículos en Colombia ya hizo esta transición y expresa la capacidad de los motores en litros, y lo lógico es que todo el sector opere de la misma manera.

Es importante que un niño en un corregimiento de Santander o de cualquier zona del país, cuando le pregunte al papá ¿cuál es la razón por la que la gasolina viene en un bidón que dice litros, como la gaseosa que se toma todos los días? entienda que así es como se mide cualquier líquido en la mayor parte del mundo.

Por estos argumentos vale la pena celebrar este año por todo lo alto el Día Mundial de la Metrología con un evento en Bogotá los días 23 y 24 de mayo, donde estarán reunidas personalidades destacadas como Martin Milton, Director de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM) y quien vendrá por primera vez al país, así como Joachim Ullrich, Presidente del Instituto Alemán de Metrología (PTB), uno de los más importantes del planeta.

Hacemos historia porque la metrología mide a Colombia y al mundo a través de la ciencia, la tecnología y la innovación. Cuando los mejores se dan cita en el INM en el marco de un foro mundial, es porque se están haciendo las cosas bien, porque la entidad contribuye a que las investigaciones en el país pueden tener alta calidad, es decir, reproducibilidad y universalidad. Para ello, Colciencias es un aliado fundamental porque propende por una investigación que tiene en la metrología la principal herramienta para garantizar los mejores resultados en la industria.