BioingredTech, la articulación entre academia, estado y empresa

Caso de éxito BioingredTech

Hace más de 10 años, la Universidad de Antioquia inició una investigación para descubrir las propiedades funcionales del madroño, una fruta endémica de Colombia. Hoy, gracias a la articulación entre la academia, estado y empresa, esta investigación permitió la creación de BioingredTech.

El madroño es una fruta representativa de la región antioqueña. El grupo de investigación GISB de la Universidad de Antioquia encontró una serie de compuestos activos con potencial como agentes neuroprotectores y propiedades para la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Con estos estudios, el grupo presentó en 2014 sus proyectos a Colciencias, en las convocatorias 700 “para el desarrollo de pruebas de concepto relacionadas con nuevas tecnologías biológicas, biomédicas o asociadas al uso sustentable de energía”  y 701 “para el apoyo al desarrollo y validación precomercial y comercial de prototipos funcionales de tecnologías biológicas, biomédicas y energéticas con alto potencial de crecimiento empresarial”.

De esta manera el estado, a través de Colciencias, financió el desarrollo tecnológico del proyecto para la transformación de frutas y vegetales en ingredientes altamente valorizados para ser incorporados en la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica.

“Con estas tecnologías nos dimos cuenta de que no solo era aplicable para el madroño, sino también para múltiples especies vegetables por esto se crea una empresa dedicada a la transformación de ingredientes”, explica Luis Carlos Carrillo, Investigador, cofundador y actual gerente técnico y de proyectos de BioingredTech.

Carrillo, quien además fue joven investigador de Colciencias y actualmente becario de doctorado, indica que luego llegó la articulación con la empresa privada.

“Teníamos las tecnologías, pero no el espacio físico para darle la magnitud que tienen estos equipos, por esto vamos a la unidad de transferencia de la Universidad de Antioquia y llega la opción de trabajar de la mano con la empresa privada”, dice.

Holding Tech Innovation Group —TIG y se interesó en el proyecto y se formó una alianza que hoy en día es el motor del sistema de investigación, desarrollo e innovación, porque todo lo que vende la compañía tiene regalías para la Universidad y para el grupo de investigación, que invierte en nuevos proyectos.

“Así construimos con un ciclo constante de financiación para consolidar la bioeconomía, en donde nuestra biodiversidad tenga un valor agregado, que no sea destructiva, que contribuya con el medio ambiente y con beneficios socioeconomico0s para nuestra población”, asegura Carrillo.